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EXPOSICIÓN SOBRE EL SURREALISMO EN VICENTE ALEIXANDRE Y RAFAEL ALBERTI PARA LA TERTULIA “GALLOS QUIEBRAN ALBORES” DE MÉRIDA. TEXTO COMPLETO.

0. CONSIDERACIONES PREVIAS

Este texto no trata de un trabajo objetivo acerca del surrealismo ni tan siquiera sobre los azares vitales y literarios de Vicente Aleixandre y Rafael Alberti. Aquí no hay certezas, ni datos, ni fechas, ni lecciones magistrales… todo eso podéis encontrarlos en las ediciones críticas, biografías y wikipedias. Aquí solo hay opiniones subjetivas, y ninguna certeza. Se trata de un escaparate sobre un tipo de poesía que despierta tantas fobias como filias, pero que, en ningún caso, ha dejado indiferente a lector alguno.

El título puede chocar. Tanto como choca el surrealismo a todo aquel que se acerca. ¿Quién no ha experimentado una extraña fascinación ante un texto surrealista, pero que luego se ha transformado en miedo al acercarse a la fiera? ¿Cuántos dicen aquello de “me encanta Alberti, pero no entiendo su parte surrealista” (donde pone Alberti, podríamos poner Lorca, Salinas, Neruda, Miguel Hernández, entre muchos otros). Por tanto, quiero que nos enfrentemos sin miedo, con fascinación pero con la debida prudencia al surrealismo de la mano de estos dos poetas.

He escogido a estos dos autores por dos razones bien distintas. En primer lugar, porque son dos autores que conozco con suficiencia para poder llevar a cabo este trabajo. A lo largo del siglo XX, distintos autores de la llamada Generación del 27, otros no admitidos o conocidos en esta nómina pero coetáneos y otros posteriores probaron esta experiencia surrealista, tales como los arriba mencionados. En segundo lugar, porque son dos autores cuya experiencia surrealista se ha manifestado de dos maneras distintas entre sí y con distinta distribución a lo largo de su tiempo literario y con diferente salida y éxito tras dicha experiencia.

Sí debemos partir de la única certeza que tenemos y es el Manifiesto Surrealista de André Breton quien bautizó a este movimiento como surrealisme , es decir super-realismo y definió así el nuevo movimiento:

Surrealismo: “sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.”

Filosofía: “El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida.

Breton abomina de la razón y basa toda la teoría en los sueños y por ello la creación literaria debe conllevar la escritura automática. Surgió, por tanto, como un movimiento poético, en el que pintura y escultura se conciben como consecuencias plásticas de la poesía (lo cual me lleva a recordar a Luis Álvarez Lencero). Sin embargo, -y aquí ya vuelvo a mi tono subjetivo- este manifiesto se refleja de forma distinta en las Artes Plásticas y en la poesía. Además -como veremos más adelante- no siempre la escritura automática formará parte de la poesía surrealista, de hecho, el propio Vicente Aleixandre matiza que, pese a considerarse un poeta surrealista,su poesía no era, en modo alguno, producto directo de la escritura automática.

El surrealismo, en su conjunto, pretende pues mostrar ese lado al cual el realismo es incapaz de llegar: bien sea mediante los sueños y la metáfora, por medio de la palabra, bien sea por los sueños en las artes plásticas (pintura, escultura, incluso arquitectura) mostrando aquella parte que la lógica visual no permite (por ejemplo, cuando Picasso nos muestra los dos ojos del caballo, uno de ellos en el lugar que la perspectiva no permitiría).

El argumento para los críticos contra el surrealismo es claro: “me gusta la poesía que me diga algo directamente”. En mi opinión para eso no hace falta la poesía. O también aquello de “no me gusta la poesía que tengo que traducir”. Nadie dice que tengas que traducir la poesía sino disfrutarla y hacerla tuya, teniendo una actitud poética ante la vida. La poesía sugiere y debe buscar la complicidad con el lector, implicarlo, bien en un poema social, bien en un poema abierto como pueden ser los poemas surrealistas, bien en un poema amoroso que evoque un momento vivido por cualquier ser humano,… y así hasta agotar los temas y modos de la poesía. Un amigo mío decía que “hay quienes enturbian deliberadamente el agua para que parezca que hay peces, para que parezca que hay poesía” y tenía toda la razón; no toda la poesía pretendidamente surrealista o disfrazada de surrealismo es buena, ni siquiera es poesía. Muchos embusteros se han venido disfrazando de vanguardistas, han enturbiado el agua para justificar su “¿arte?”, copan bibliotecas y especialmente escaparates, sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado y el actual, pero premios literarios aparte, la Diosa Poesía es implacable con ellos y en justicia, quedarán al desnudo.

Pero no lo olvidemos, si tomamos en cuenta el manifiesto de André Bretón, podemos afirmar que hubo surrealismo en Góngora, en el Bosco, en Atapuerca, en Giuseppe Arcimboldo. Hubo surrealismo en el Quijote, en Goya, en Debussy, en Julio Verne, en el jazz, en los mitos griegos …ha habido tanto surrealismo a lo largo de la Historia que al final nos damos cuenta de que el verdadero animal feroz no es el surrealismo sino la etiqueta, el nombre.

Veamos pues, cómo se fraguó el surrealismo en Aleixandre y en Alberti.

1. ALEIXANDRE Y ALBERTI EN EL INFIERNO SURREALISTA

Como ya he comentado la trayectoria surrealista de ambos fue distinta.

En el caso de Aleixandre creo que el realismo es la excepción; apenas en el iniciático Ámbito, y a mitad de su vida poética, en el entrañable Historia del corazón y en Retratos con nombre, cuyo título lo hace intuir, se despoja Aleixandre de su ropaje surrealista. El resto, si no son libros completos, sí al menos incluyen evidentes matices de surrealismo (unos diez poemarios), eso sí, con distintas etapas y niveles a la hora de plasmar ese surrealismo.

En el caso de Alberti, el surrealismo queda limitado a dos libros completos, Sobre los ángeles (1927-28) y Sermones y moradas (1929-1930) y, si acaso, a algún ramalazo suelto en A la pintura (por primera vez en 1948)

VICENTE ALEIXANDRE. PASIÓN DE LA TIERRA (1928-1935-1946)

Paradójicamente Aleixandre comienza en la cumbre de su surrealismo. Pasión de la tierra es el más surrealista de todos sus libros surrealistas. En plena vorágine de vanguardias, en la que todos andaban buscando bajo qué –ismo agruparse pero a la vez sin querer despojarse de la lírica tradicional y la fiebre gongorista, a modo de experimento Aleixandre escribió un libro de poemas en prosa acercándose a la escritura automática, pero sin aceptar dicho dogma surrealista. Un ejemplo de este libro es El mar no es una hoja de papel.

Déchirante infortune!

ARTHUR RIMBAUD

EL MAR NO ES UNA HOJA DE PAPEL

Lo que yo siento no es el mar. Lo que yo siento no es esta lanza sin sangre que escribe sobre la arena. Humedeciendo los labios, en los ojos las letras azules duran más rato. Las mareas escuchan, saben que su reinado es un beso y esperan vencer tu castidad sin luna a fuerza de terciopelos. Una caracola, una luminaria marina, un alma oculta danzaría sin acompañamiento. No te duermas sobre el cristal, que las arpas te bajarán al abismo. Los ojos de los peces son sordos y golpean opacamente. Una afirmación azul, una afirmación encarnada, otra morada y el casco del mundo desiste de su conciencia. Si yo me acostara sobre el mar, en mi frente responderían todos los corales. Para un fondo insondable, una mano es un alivio blanquísimo. Esas bocas redondas buscan anillos en que teñirse al instante. Pero bajo las aguas el verde de los ojos es luto. El cabello de las sirenas en mis tobillos me cosquillea como una fábula. Sí, esperad que me quite estos grabados antiguos. Aguardad que mi nombre escurra las indiferencias. Estoy esperando un chasquido, un roce en el talón, un humo sobre la superficie. La señal de todos los tactos. Acaricio una melodía: qué hermosísimo muslo. Basta, señores: el baño no es una cosa pública. El cielo emite su protesta como un ectoplasma. Cierra los ojos, fealdad, y laméntate de tu desgracia. Yo soy aquel que inventa las afirmaciones de espaldas, el que acusa al subsuelo de sus culpas abiertas. El que sabe que el mar se levantaría como una lápida. La sequedad de mi latrocinio es este vil abismo en que se revuelven los gusanos. Los peces perdidos no son una naturaleza muerta. El mar vertical deja ver el horizonte de piedra. asómate y te convencerás de todo tu horror. Apoya en tus manos tus ojos y cuenta tus pensamientos con los dedos. Si quieres saber el destino del hombre, olvídate que el acero no es un elemento simple.

EL MAR NO ES UNA HOJA DE PAPEL from F Aguirre on Vimeo.

(De Pasión de la Tierra, 1928-1929) 

VICENTE ALEIXANDRE. HACIA LO ÍNTIMO. ESPADAS COMO LABIOS, LA DESTRUCCIÓN Y EL AMOR, SOMBRA DEL PARAÍSO, MUNDO A SOLAS (1932-1952)

El surrealismo para Vicente Aleixandre no es ya un juego, ni un experimento de vanguardia. Es una expresión poética, creativa y, aunque parezca una contradicción con el origen del surrealismo, un acto racional. A todo esto le suma un intimismo que quizá le faltaba con anterioridad.

En mi opinión, es en Espadas como labios, en La destrucción o el amor y en Sombra del paraíso, especialmente en este último, donde alcanza la mayor calidad y donde el lector encontrará mayor comunicación. En estos poemas, el lector podrá hacer suyo con más facilidad el estilo poético de Aleixandre.

Se trata de tres títulos que se presentan en forma bimembre con dos términos en apariencia radical: el primero negativo, “espadas, destrucción, sombra” y el segundo positivo: “labios, amor, paraíso”, y planteados como un símil en términos de igualdad (“espadas = labios, destrucción = amor, paraíso = sombra”) . Podemos leer Mi voz, de Espadas como labios , pero no me resisto a invitaros a leer dos poemas de La destrucción o el amor.

MI VOZ

He nacido una noche de verano
entre dos pausas. Háblame: te escucho
He nacido. Si vieras qué agonía
representa la luna sin esfuerzo.
He nacido. Tu nombre era la dicha.
Bajo un fulgor una esperanza, un ave.
Llegar, llegar. El mar era un latido,
el hueco de una mano, una medalla tibia.
Entonces son posibles ya las luces, las caricias, la piel, el horizonte,
ese decir palabras sin sentido
que ruedan como oídos, caracoles,
como un lóbulo abierto que amanece
(escucha, escucha) entre la luz pisada.

(de Espadas como labios, 1932)

SE QUERÍAN

Se querían.

Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

(de La destrucción o el amor, 1932-1933)

UNIDAD EN ELLA

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.

Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima,
con esa indescifrable llamada de tus dientes.

Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.

Deja, deja que mire, teñido del amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.

Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.

Este beso en tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo
como el brillo de un ala, es todavía unas manos,
un repasar de tu crujiente pelo, un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.

(De La destrucción o el amor, 1932-1933)

En concreto, Sombra del paraíso de 1944, en plena posguerra española y mundial. Es posiblemente el libro más estudiado y alabado de Aleixandre. En él, el poeta ante su destierro interior, reacciona ante el medio que le rodea , pero trasladándolo a una historia de amor. Mundo a solas se plantea como una continuación del mensaje de Sombra del paraíso. Leamos de este último libro, Desterrado de tu cuerpo, donde el poeta plantea una separación de la amada a la vez que de la tierra.

DESTERRADO DE TU CUERPO

Ligera, graciosamente leve, aún me sonríes. ¿Besas?

De ti despierto, amada, de tus brazos me alzo

y veo como un río que en soledad se canta.

Hermoso cuerpo extenso, ¿me he mirado sólo en tus ondas,

o ha sido sangre mía la que en tus ondas llevas?

Pero de ti me alzo. De ti surto. ¿Era un nudo

de amor? ¿Era un silencio poseso? No lo sabremos nunca.

Mutilación me llamo. No tengo nombre; sólo

memoria soy quebrada de ti misma. Oh mi patria,

oh cuerpo de donde vivo desterrado,

oh tierra mía,

reclámame.

Súmame yo en tu seno feraz. Completo viva,

con un nombre, una sangre, que nuestra unión se llame.

(de Sombra del Paraíso, 1944)

EL SURREALISMO DE MADUREZ Y LA POESÍA DEL CONOCIMIENTO. POEMAS DE LA CONSUMACIÓN Y DIÁLOGOS DEL CONOCIMIENTO (1968-1974)

Tras un paréntesis de cuatro poemarios en los que Aleixandre se fija en el realismo (Nacimiento último, Historia del corazón, En un vasto dominio y Retratos con nombre), Aleixandre ultima su producción con dos obras de madurez. Vuelve el tono surrealista, es una vuelta al irracionalismo juvenil, pero a diferencia de la etapa anterior, se trata de un poeta reflexivo, maduro y sereno, especialmente en el último. Aquí, mediante la fórmula del diálogo, y un tono siempre metafórico y siempre poético, los personajes van meditando y reflexionando sobre actitudes humanas en una línea metafísica y en pleno inicio de la poesía del conocimiento. Son dos libros que aparentemente son menos exigentes a la hora de leer que los primeros, pero la profundidad es mucho mayor que en los iniciales. Para acabar con Vicente Aleixandre, veamos un ejemplo de cada uno.

EL OLVIDO

No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.

Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.

Con dignidad murió. Su sombra cruza.

(de Poemas de la Consumación, 1969)

EL DANDY

Si miro no es despacio. Antaño aquel monóculo
era casi cristal: detrás el mundo.
Lo mismo que los peces
tras el muro de vidrio pasan, callan,
así tras el breve cristal el mudo mundo
quedaba inoíble. Oh, qué fino descanso.
Hoy es difícil ignorar el ruido.
Como carro muy viejo –viejos, jóvenes–
pasa desvencijado, sin saberlo, y aún sigue.
Hoy se hereda el estrépito. Y no hay monóculo que silencie el mundo.
Pero algo vale: la sonrisa o la flor. El tenue pétalo
que desplaza al grosero consistir de la vida.
Oler es ya vivir. Y basta. No hay que insistir. Y callo.


EL VIEJO

Aquí descanso. La noche inmensa ha caído
sobre mis pasos. Qué soledad horrible. Sólo un humo
era el aire. Con mis ojos cansados nada veo.
Nada escucho
con mis oídos. Si el mundo fue, idea es ya
y en ella, solo, aliento.
Qué grandeza terrible así pensado
el mundo, como esta idea muerta en que giramos.


JOVEN POETA SEGUNDO

El día amanece. ¡Cuánto anduve, y creo!
Creer, vivir. El sol cruje hoy visible.
Ah, mis sentidos. Corresponden ciertos
con tu verdad, mucho besado y vívido.
Sobre esta porción vivo. Aquí tentable,
esta porción del mundo me aposenta.
Y yo la toco. Y su certeza avanza.
En mi limitación me siento libre.

(Tres fragmentos de Diálogos del conocimiento, 1974)

RAFAEL ALBERTI EN EL INFIERNO DE EL BOSCO (1927-1930- …¿1945?)

Acaso habrá sido Rafael Alberti el poeta que mejor ha sabido conjugar la claridad del mensaje y el lirismo con lo poético. Cierto es que su amplísima producción da pie a filias y a fobias estéticas. Sin embargo, pese a su literalidad poética, también se dejó seducir por el lobo del surrealismo y se subió a la ola que recorría Europa. Apenas dos libros (…y poco más): el famosísimo Sobre los ángeles (1927-28) y el no tan conocido Sermones y moradas (1929-30); el poco más considero que sería Sobre la pintura (1945-…).

El periodo surrealista de Alberti arranca como una crisis personal cuyo único escape está en la ruptura con lo anteriormente hecho, con Marinero en tierra, con La Amante, con El alba del alhelí. Y se apega a la vanguardia en busca de esos ángeles que le saquen de las dudas. En su diario escribe:

«Coincidiendo con el arrastrarme los ojos por los barrizales, los terrenos levantados, los paisajes de otoño de sumergidas hojas en los charcos, las humaredas de las neblinas, mi salud se resquebrajaba, y los insomnios y pesadillas me llevaban a amanecer a veces derribado en el suelo de la alcoba. De la mano de Maruja [Mallo] recorrí tantas veces aquellas galerías subterráneas, aquellas realidades antes no vistas que ella, de manera genial, comenzó a revelar en sus lienzos. “Los ángeles muertos”, ese poema de mi libro, podría ser una transcripción de algún cuadro suyo».

(La arboleda perdida. Libros III y IV de memorias, Barcelona, Seix Barral, 1987, p. 29).

La influencia de la pintura (su primera vocación fue la pintura) y sobre todo de Maruja Mallo con quien visitaba el Museo del Prado a su llegada a Madrid, y cuyas pinturas sirven de base para los poemas de estos dos libros y además con quien mantiene una relación amorosa. Tras conocer a Mª Teresa León, Alberti abandona toda influencia de Mallo hasta el punto de negarla… hasta 1985, cuando en La arboleda perdida reconoce la influencia de su colaboración, muy poco antes de morir ella.

La diferencia de Alberti con Aleixandre, es que el surrealismo en Alberti surgió como una crisis mientras que en Aleixandre surgió como un experimento deliberado, como una opción.

En este periodo, Alberti utiliza imágenes religiosas o seudo-religiosas que prácticamente no volverá a utilizar en su carrera. El ángel es un ser entre la niebla, al que apenas se entrevé. En los dos poemas que tenemos de Sobre los ángeles apreciamos una suerte de profecía, recordando el Apocalipsis bíblico.

EL ÁNGEL BUENO 3

Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.

No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.

No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.

El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.

Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.

Para, sin lastimarme,
cavar una ribera de luz, dulce en mi pecho,
y hacerme el alma navegable.

EL ÁNGEL DE ARENA


Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban,
temerosos de lazos y palabras duras.
Dos niños de la noche, terribles, expulsados del cielo,
cuya infancia era un robo de barcos y un crimen de soles y de lunas.
Duérmete. Ciérralos.

Vi que el mar verdadero era un muchacho que saltaba desnudo,
invitándome a un plato de estrellas y a un reposo de algas.
¡Sí, sí! Ya mi vida iba a ser, ya lo era, litoral desprendido.
Pero tú, despertando, me hundiste en tus ojos.

Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban,
temerosos de lazos y palabras duras.
Dos niños de la noche, terribles, expulsados del cielo,
cuya infancia era un robo de barcos y un crimen de soles y de lunas.

Duérmete. Ciérralos.

Vi que el mar verdadero era un muchacho que saltaba desnudo,
invitándome a un plato de estrellas y a un reposo de algas.
¡Sí, sí! Ya mi vida iba a ser, ya lo era, litoral desprendido.
Pero tú, despertando, me hundiste en tus ojos.

En Sermones y moradas apreciamos un poeta más desgarrado ante la niebla que se torna oscura. Si en Sobre los ángeles trata de mantener el tono lírico mediante la rima y la métrica ocasional, en este caso, el verso libre se descabalga. Eso sí, de nuevo se aprecia en el título el tono seudo-religioso, aunque también como vemos en la “Elegía a Garcilaso” es incapaz de olvidar la base de su filosofía poética, el clasicismo de fondo, aunque no de forma.

ELEGÍA A GARCILASO (LUNA, 1501-1536)

… antes de tiempo y casi en flor cortada.

G.DE LA V.

Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste se pasó toda una noche velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho que duerme los espejos de [los castillos
a esa hora en que los nardos más secos se acuerdan de su vida al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrollarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos inventaron el sueño y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armadura vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas que duran mucho más tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su ruta.
En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría.

Y en el poema “Se han ido” apreciamos un existencialismo total, un verso que no basta para expresar y una fugacidad de la vida digno de un bodegón, una naturaleza muerta del siglo XVI. Merece la pena detenerse en el poema.

SE HAN IDO

Son las hojas,

las hojas derrotadas por un abuso de querer ser eternas,
de no querer pensar durante un espacio de seis lunas
en lo que es un desierto,
de no querer saber lo que es la insistencia de una gota
de agua sobre un cráneo desnudo clavado a la intemperie.
Pueden sobrevenirnos otras desgracias.
¿A cuántos estamos hoy?
Se barren y amontonan como los huesos
que no adquirieron en la vida la propiedad de una tumba.
Yo sé que te lastimo,
que ya no hay ámbitos para huir,
que la sangre de mis venas ha sufrido un arrebato de humo.
Tú tenías los ojos amarillos y ahora ya no puedes
comprender claramente lo que son las cenizas.
No estamos.
Éramos esto o aquello.

(del libro Sermones y moradas, 1930)

Este libro apenas ha merecido atención por parte de la crítica, de hecho es raro encontrarlo editado fuera de antologías, quizá porque a partir de aquí su poética fue por otros derroteros y el sello de Alberti fue otro, aunque aún pueden apreciarse matices surrealistas.

HACE FALTA ESTAR CIEGO

Hace falta estar ciego,

tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la Tierra.
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.

(del libro, De un momento a otro, 1937)

A la par de la separación de Maruja Mallo, desaparece su discurso surrealista. Apenas mantiene la poesía de vanguardia en libros como Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos y en poemas concretos de su libro A la pintura poemas a El Bosco, a Dalí, a Picasso o a Miró. Paradójicamente, sería fácil inmiscuirse en un vanguardismo con los tres últimos, pero El Bosco captó a Alberti desde el primer día que lo vio en el Museo del Prado. Para Alberti, El Bosco es puro surrealismo, pero la manera de plantarlo en el poema es mediante la poesía de vanguardia. Lo de estos dos libros mencionados no es surrealismo, es poesía de vanguardia, casi dadaísmo, pese a la confusión que a veces provocan ambos estilos.

2. CONCLUSIÓN

No es fácil ni necesario que a todos guste todo. Pero apreciar la contribución del surrealismo a la variedad poética, en un siglo XX en el que los movimientos artísticos se sucedían casi día a día, es algo necesario. La poesía posterior, la del 50, la poesía del silencio, la poesía de la experiencia, los novísimos, incluso la poesía social tienen matices de surrealismo, imágenes que podrían haber formado parte de un poema surrealista.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

[…]

(de La poesía es un arma cargada de futuro, Gabriel Celaya)

Todos soñamos y ensoñamos. Algunos lo escriben, lo pintan, lo cincelan, lo recuerdan. Los menos, lo olvidan… acaso por miedo a verse en el infierno… o en el paraíso.

Fco. Javier Carmona Camarero

para “Gallos Quiebran Albores”, Mérida, 1 de febrero de 2014

Fue allá por 1990 cuando conocí a Teresa, en el Cáceres universitario de nuestra vida. Compartimos pensión, amistades y finalmente ilusiones de poeta. En aquellas tertulias de la Plaza de los Pereros y con Miguel Serrano como referencia a la que nuestros versos aspirasen, devanábamos el final de la tarde y las convertíamos en noches en algún café de la calle Pizarro. Luego, nuestros versos pasearon colegios, semanas culturales, incluso fiestas populares junto a Antonio, Marisa y Víctor.

Por aquel entonces Teresa ya escribía cosas como

 
“Soy ser desnudo de fuego,
tú el ocre pincel
que me dibuja
en mitad de las estelas.
Como si todo fuese a ser eterno,
como si nada tuviese sentido
mientras exista sol para encenderme,
mientras exista el color,
como una estrella encenderé tu vela,
como un testigo,
veneraré tu dios”

 (de su libro Poemas, I.C. El Brocense, 1993)

El tiempo ha ido vistiendo nuestros poemas y nuestras vidas de distintos colores, pero especialmente en el caso de Teresa, 23 años después, ella sigue siendo reconocible en el poema. Eso no quiere decir que se haya estancado en un estilo, en un mensaje o en un tema: desde su inicio su identidad poética era clara, sus versos libres que poseen la maldita habilidad de no carecer de ritmo. Su intimismo, en su mayoría fatalista, es parte de su identidad forjada desde la cuna poética, pero acaso, las arrugas de 23 años lo perfeccionan y abren las ventanas a otros temas, a otros vientos, a palabras nuevas. Recuerdo que comentábamos por aquel entonces: “si hay que meter un basurero en un poema, hay que meterlo”; sin embargo la elegancia de su expresión apenas permitía la entrada a expresiones que hoy sí que han llegado.

“Con la misma ceguera
con la que el pez del fondo 
busca su descanso,
con el mismo descalabro
y el mismo jodido equilibrio
y la misma fe en el amor […]

  (del poema Peces en el fondo, de Todas las razones para la huida, 2013)

Por tanto Teresa sigue siendo reconocible, una virtud no fácil de mantener si deseas estar al tanto y en primera fila de modas, premios literarios, ediciones y líneas editoriales.

Hace un par de meses apareció en la colección Luna de Poniente, de la editorial de la luna librosTodas las razones para la huida. Y, aunque he seguido su trayectoria a lo largo de estos años, sentía especial curiosidad por ver el retrato de la poeta en una colección cuyos nombres ya publicados quedan fuera de toda duda. Cierto que mi amistad con ella me predisponía a encontrar lo positivo, pero no fue necesario pues lo que encontré entre las páginas del libro no hacía necesaria dicha predisposición. La Teresa que me encontré en su nuevo poemario se trataba de una escritora sincera con el lector y sobre todo con ella misma, de clara expresión, sin corsetes en los que embutir el verso y con la clara actitud poética ante la vida a la que mi amiga Ana Castillo apela.

En este libro, como he dicho anteriormente, Teresa ha abierto las ventanas y, sin perder su intimismo, la tercera persona también es protagonista en sus poemas: una prostituta, unos jornaleros inmigrantes, un coleccionista de imágenes, un viajero que huye, entre otros… En El coleccionista escribe:

Atesora las imágenes, el tiempo,
los gestos cotidianos y la luz del sur
en las paredes encaladas de las casas.
 
Como un coleccionista minucioso
espera impaciente el instante,
sabe que no caben precipitaciones ni aspavientos.
 
Sobre el papel baritado, la vida
conjuga sus múltiples formas
para mostrarnos que estamos hechos de olvido,

de pretéritos que tardarán en ser pasados.

Quizá sean los poemas más cortos los que mejor sabor me han dejado en la boca. En ellos la metáfora se saborea mejor y queda su recuerdo frente al poema más largo donde se disuelve entre los versos.  En el poema Memorias escribe Teresa:

El dolor tiene memoria.
Acaso también la tenga la alegría 
y ambos se disputen un lugar en el rostro
de quienes los poseen.
Se diría que se acumulan en las arrugas,
en el rictus delos labios que tímidos
pronuncian un nombre
del que regresar del olvido.
Se diría que ninguno delos dos,
en igual medida, logran nunca un equilibrio.
Taxidermistas del alma, tatuadores de sueños.

Sin embargo, en los poemas más largos se pueden encontrar tesoros como:

“Sucede que el hombre que tanto se te parece / ha sentido la rozadura de la vida en los zapatos” (de Secuencia, página 18).

“Tampoco aquí los pájaros / lloran a sus muertos; / por eso emprenden viaje” (de Desengaño, pág. 120).

“La muerte es como la noche, / una forma de no ser” (de Insuficiencia, pág. 21).

“Ahora que me nombras / con las manos manchadas de olvido” (de Lo perdido, pág 24).

“los semáforos guardan cola hasta la salida” (de Pretéritos, pág 28).

“La estación es el tránsito / a la tierra prometida, / en un limbo en el que solo las maletas, / desvencijadas y solas, / se permiten el lujo / de permanecer para siempre. (de Estaciones, pág. 30).

“Me detengo para sentir que también / mi piel es ya áspera como la de esta ciudad, […] / Y entonces soy consciente de que el destino / es solo una furcia caprichosa / que juega con nosotros a pares y nones, / una furcia mutilada que se dejó cortar los dedos / para que no supiéramos sus intenciones. (de Juegos de azar, págs. 32-33).

“Las suyas son a veces lágrimas de cerezas, / rojas como la sangre de sus manos” (de Jornaleros, pág. 34).

 “La belleza se duerme bajo telarañas / que perfilan los rincones arañando / un silencio piadoso y clemente / escrito de puertas hacia adentro. (de Tus manos, pág. 37)

“No volverá la luz que seducía / como un amante antiguo / la carne joven de las tardes.” (de La casa desnuda, págs. 39-40)

“El tranvía atraviesa de nuevo / lo que antes fue una arteria / y ahora es apenas una sombra / por la que solo transitan huidas y naufragios” (de Extrañamiento, págs. 58-59).

Su lenguaje íntimo traspasa las fronteras de la cercanía y en este libro el escenario es la calle y la ciudad: la estación, los neones, las esquinas, el semáforo, las maletas, el viaje, el hotel, las ventanas, la farola, la acera, el tranvía, la un paseo bajo la lluvia …un escenario urbano en el que ubica la realidad poética, yendo mucho más allá de los tópicos del poema amoroso

“Con esa seducción tan tuya de las manos
la noche me devuelve antiguas deudas
tesoros enterrados en el fondo del cristal
de los vasos de whisky con sabor a derrota,
de los paseos amargos donde solo la lluvia
supo darnos un nombre […]”

(del poema Tus manos, página 37)

 o del clásico poema social

“Me detengo ante la sombra invisible de un mendigo,
me detengo para mirar hacia otra parte,
como todos los demás,
dejando que el aire me acaricie
en la esquina del semáforo
que cada mañana da luz verde
a todas las promesas de un nuevo día,
todas las que después no habrán de cumplirse […]” 

(del poema Juegos de azar, página 32)

Pero también está la cercanía, el escenario íntimo de la infancia, como describe con minuciosidad de quien bien la conoce, en el entrañable poema Casa de infancia en la página 52:

“La casa que cruzaba cuando era niña
tenía rollos de piedra en el suelo,
pintados de azul si la memoria no me falla,
y tres cuerpos coronados por bóvedas blancas
que más tarde me aficionaron a mirar los techos de los templos.

y el recuerdo de uno de esos detalles le sirve para plantear posteriormente su reflexión personal

La casa que cruzaba cuando niña
tenía un único retrato de mi abuelo colgado en la pared.
Mi abuela había decidido algunos años antes
destruir sus retratos, su débil corazón así lo requería.

Los dos siguientes versos sirven para plantear una idea universal que más adelante pone en duda.

A veces nos sobran razones para pervivir
en la memoria caduca de los hijos.

La casa y sus recuerdos le sirve de pie para reflexionar sobre la soledad del futuro.

Miro la calle y esa casa aún existe.
Han cambiado muchas cosas desde entonces,
y mis hijos no nacidos
no estarán para guardar mis retratos.

Pero, pese a todo lo descrito anteriormente, no deja de ser el poema amoroso de piel adentro -en primera persona- el protagonista del libro. El poema Cuando nada basta en la página 56 termina con un maravilloso “Para amar basta con haberse quemado entre la nieve” Generalmente poemas tan cortos como intensos, como en Donde habita la ceniza en la página 16:

“[…] Donde habita la ceniza,
en las uñas cortadas al revés un sábado de lluvia,
en el portal que ha quedado huérfano de besos.
 
Donde habita la ceniza,
donde el amor se quema y se consume
en medio de toda esta nada”.

o en Tus manos en la página 37:

“[…] Con esa seducción tan tuya de las manos,
comulgo de tu boca el único pan que conozco,
los labios donde aún late
un corazón al desnudo”

y especialmente en el poema Como si nos hubiésemos besado en la página 43 que reproduzco en su totalidad:

Dentro de nada
mis palabras no serán solventes.
Quien escribe ha de conocer de antemano
lo efímero del oficio.
Estas mismas de ahora,
atrapadas momentáneamente en tu retina 
son ya también pasto del olvido.
Procura, por tanto,
saborearlas al menos una vez en tu boca.
 
Como si nos hubiésemos besado.

Incluso si se trata de un amor a ciegas con máscara como en Los que han amado mucho en la página 57:

“Como dicen que aman
los que han amado mucho
respondo a tu abrazo cerrando los ojos,
celebrando una ceremonia de máscaras […]

La libertad creativa de Teresa Guzmán no entra en conflicto con el abecé lírico de la poesía. Frente al ritmo embutido del verso medido o de la rima obligada, la autora utiliza la reiteración al comienzo de las estrofas para crear ese ritmo en poemas como Donde habite la cenizaSecuenciaLo perdido, Credo, Juicio, Juegos de azar, Tus manos, Ceremonia de la prisa y A contracorazón. Cierto que utilizar muchas veces este recurso puede que haga al poema menos previsible, pero en la mayoría de estos casos el poema lo pide por sí mismo como en su personalísimo Credo de la página 25:

“Creo en las maletas precintadas
porque albergan una esperanza.
[…]
Creo en los postigos que se cierran
como una forma de asedio
porque el silencio es el único bien
que no podrán arrebatarnos.
[…]
Creo en las habitaciones de hotel
en las que estuve a solas,
porque allí conocí a alguien 
que nunca creí haber sido. 
[…]

Se trata, en fin, de una obra madura, con las arrugas de quien ha escrito y vivido con una actitud poética ante la vida. Una poesía que ya no está cerrada y pegada piel de la autora, sino que fácilmente impregna al lector y puede hacer suya. Una poesía que facilita ser recordada cuando el lector se encuentra, incluso en plena calle, con situaciones que pueden ser recordadas en el poema.

Pero lo mejor de todo es que sigue siendo una poesía que no precisa de nombre en la portada para quienes la conocemos desde hace tiempo. Una poesía reconocible, sin poses ni pretensiones, aferrada a la verdad. Poesía de verdad.

TODAS LAS RAZONES PARA LA HUIDA
Teresa Guzmán Carmona
Colección Luna de Poniente
de la luna libros, Mérida 2013.

En el IESO Sierra la Mesta de Santa Amalia, fieles a la tradición que comenzamos el pasado curso, pero que pensamos perpetuar, celebramos el pasado 31 de mayo el Recital de poesía, este año también musical. Tal como el año anterior, participaron mezclados alumnos, profesores, padres y algunos invitados de fuera de la comunidad escolar. El ambiente fue extraordinario y se llenó el auditorio.

En el siguiente vídeo, recito con mi alumno Alejandro Capilla y mi compañero Pedro Javier Hoya al piano, el poema de León Felipe Como tú.

Lêdo Ivo o seu sorriso mais a sua poesia

TEXTO EN CASTELLANO AQUÍ

O primeiro que viu foi o mar, lá em Maceió no estado de Alagoas no Brasil em 1924. Da  infância conta que embora o seu pai advogado tivesse uma ampla biblioteca não tinha um só livro de literatura, e não existia um ambiente literário na casa. Um dia descobriu a biblioteca da sua cidade e tornou-se na segunda (ainda primeira) casa, mas nomeadamente, isto apertou-lhe os olhos até o que havia além do Brasil. Contava que escrevia desde os 14 na altura que tentava imitar os clássicos espanhóis (Quevedo,  Góngora) mais os romances dos clássicos ingleses (Stevenson, Conrad) ou franceses (Hugo, Verlaine). Daí, estamos a falar numa trilha literária de mais de 70 anos ativos até o último dia da vida.
Aos 20 anos, ajeitou publicar a sua primeira obra As imaginações, uma reacção contra a moda já gasta do vanguardismo modernista,  utilizando metros tradicionáis como o soneto ou a oda. Esta obra tornou-se na sinal do início duma Geração do 45 que renovaria, como fez a Geração do 27 em Espanha, a literatura, voltando para os metros tradicionáis. Nesta altura, nas  suas palavras, a sua obra foi evolucionando y mudando “a pele ao modo duma cobra, … o mismo no  interior, a decir o mesmo com distintas palavras e distintas cores”.
Foi acadêmico da lingua portuguesa, uma lingua que tem empregado como poucos; numa ocasião diz: “Deus não perdoará os que escrevam mal -aqueles que, na Terra, ofenderam a Linguagem” mas, ao contrário que grandes nomes da lusofonia como Pessoa –“a minha pátria é a língua portuguesa”, tinha dito Pessoa-, julgava que “a língua não é pátria nenhuma mas um instrumento inigualável para a expressão humana. Mesmo assim, desmitifica a inspiração como criadora da poesia, Ivo diz que “a poesia não é inspiração mas expiração, desde que sai do interior para fora”.
 
Embora a maior parte da sua poesia seja elegiaca, e a morte esteja bem presente, Ivo tinha uma personalidade bastante otimista; em resposta à pergunta que é aquilo que vê ao abrir a janela nas manhãs, responde que acha “um mundo cheio de cosas que podem convertir-se em poema”. A sua amplísima obra atinge 27 livros de poemas, 15 antologias, 10 de romance e conto, 17 de ensaio e crônica dada a sua faceta como jornalista, 4 de literatura infantil e ainda compreende 2 autobiografias. Contamos em España com apenas cinco obras traduzidas, destacando entre elas a antologia La aldea de sal na edição de Juan Carlos Mestre.
No 23 de dezembro de 2012 morreu em Sevilla. Estava cá em Espanha  com alguns parentes,  numa “viagem sentimental” (fazia apena  um ano que esteve em Espanha na sua  ativa vida cultural). O seu filho Gonçalo relatou assim: “Ele sabia que o seu fim estaba próximo e queria ver  alguns amigos em Madrid como Juan Carlos Mestre e Martín López-Vega. Também queria pisar as terras de Góngora e Quevedo; sempre teve uma grande ligação com Espanha. Óntem esteve na  Sé Catedral várias horas: estava feliz e contente. Ficou deslumbrado com o Alcáçar e, ao passiear por os jardins, exclamou: ‘¡Então existe o paraíso; isto é o paraíso!’”
Desconheço o epitafio, mas um bom amigo, o poeta João Cabral, ainda que de estilos muito desiguáis,  escreviu-lhe um falso epitáfio, reconhocendo a mestria com as palavras mais a sua contínua loquacidade:
Aqui repousa
 Livre de todas as palabras
 Lêdo Ivo, Poeta
 Na paz reencontrada de antes de falar
 E em silêncio,
 o silêncio de quando as hélices param no ar “.
 
ENTREVISTAS E ARTIGOS DE E SOBRE LÊDO IVO EM ESPANHOL:
–       Entrevista no Diario Público (Espanha) na sua última visita literária a Espanha:
–       Endereço até uma interessante entrevista em México. Um exemplo vivo de como falar simplesmente no seu julgamento poético:
–       Excelente artigo crítico na sua obra poética:
–       Para oví-lo recitar em português brasileiro:
–       Breve mas lindo conversa com o seu principal tradutor e crítico em Espanha, o poeta Juan Carlos Mestre.
–       Ótimo artigo de outro dos seus tradutores, o venezolano José Carlos Nóbrega. “Lêdo Ivo y la poesía del decir”
 
Eis a selecção de poemas que arrangei para comentar na  tertulia.   Nestes estes poemas pôde-se percibir a evolução do poeta,  da poesia clássica até a poesia livre, a sua angústia pela imovilidade da vida e a necessidade de respostas. Também nota-se  o uso de animáis e do mar, desde que Maceió fica mesmo a béira como uma porta de saída ao mundo. Destacaria o poema Justifição do poeta onde explica o pai o facto de ser poeta.
SONETO DE ABRIL

Agora que é abril, e o mar se ausenta,
secando-se em si mesmo como um pranto,
vejo que o amor que te dedico aumenta
seguindo a trilha de meu próprio espanto.

Em mim, o teu espírito apresenta
todas as sugestões de um doce encanto
que em minha fonte não se dessedenta
por não ser fonte d'água, mas de canto.

Agora que é abril, e vão morrer
as formosas canções dos outros meses,
assim te quero, mesmo que te escondas:

amar-te uma só vez todas as vezes
em que sou carne e gesto, e fenecer
como uma voz chamada pelas ondas.

*          *          *

AS ILUMINAÇÕES

Desabo em ti como um bando de pássaros.
E tudo é amor, é magia, é cabala.
Teu corpo é belo como a luz da terra
na divisão perfeita do equinócio.
Soma do céu gasto entre dois hangares,
és a altura de tudo e serpenteias
no fabuloso chão esponsálício.
Muda-se a noite em dia porque existes,
feminina e total entre os meus braços,
como dois mundos gêmeos num só astro.

*          *          *

A CORUJA BRANCA
Em minha casa entre as árvores ouço o rumor da noite.
O vento escorraça os astros crepitantes
As montanhas descem em direcção ao mar como rebanhos
que não tivessem esperado a licença da aurora para a
migração necessária.]
E a erva cresce. E a água corre. E o mundo recomeça
como uma palavra interrompida. E as nuvens caem do céu
e rastejam no caminho danificado pelas chuvas de janeiro.
Um pio atravessa a folhagem murmurante.
A coruja branca, minha irmã sedentária,
vigia na escuridão o mundo abandonado
por tantas pálpebras fechadas.
 
*          *          *

O BARULHO DO MAR

Na tarde de domingo, volto ao cemitério velho de Maceió
onde os meus mortos jamais terminam de morrer
de suas mortes tuberculosas e cancerosas
que atravessam a maresia e as constelações
om suas tosses e gemidos e imprecações
e escarros escuros
e em silêncio os intimo a voltar a esta vida
em que desde a infância eles viviam lentamente
com a amargura dos dias longos colada às existências monótonas
e o medo de morrer dos que assistem ao cair da tarde
quando, após a chuva, as tanajuras se espalham
no chão maternal de Alagoas e não podem mais voar.
Digo aos meus mortos: Levantai-vos, voltai a este dia inacabado
que precisa de vós, de vossa tosse persistente e de vossos gestos enfadados
e de vossos passos nas ruas tortas de Maceió. Retornai aos sonhos insípidos
e às janelas abertas sobre o mormaço.
Na tarde de domingo, entre os mausoléus
que parecem suspensos pelo vento
no ar azul
o silêncio dos mortos me diz que eles não voltarão.
Não adianta chamá-los. No lugar em que estão, não há retorno.
Apenas nomes em lápides. Apenas nomes. E o barulho do mar.

*          *          *

OS CARACÓIS

Só para Deus se abrem os caracóis 
que encontramos imoveis sobre a grama, 
curvamo-nos diante deles e suplicamos 
falai, confiai-nos o agora o grande segredo, 
explicai-nos o mistério desta caminhada
e deste silencio que tanto nos incomoda. 
Só os caracóis conhecem a causa primeira
e sabem a origem de tudo desde a grande explosão 
que criou o universo que ainda nos aturdem. 
Por mais que perguntemos, eles nada nos dizem 
passam o dia inteiro parados na grama e nem sequer nos contemplam.
 
*          *          *

MINHA PÁTRIA

Minha pátria não é a língua portuguesa.
 Nenhuma língua é a pátria.
 Minha pátria é a terra mole e peganhenta onde nasci
 e o vento que sopra em Maceió.
 São os caranguejos que correm na lama dos mangues
 e o oceano cujas ondas continuam molhando os meus pés quando
 [sonho.
 Minha pátria são os morcegos suspensos no forro das igrejas
 [carcomidas,
 os loucos que dançam ao entardecer no hospício junto ao mar,
 e o céu encurvado pelas constelações.
 Minha pátria são os apitos dos navios
 e o farol no alto da colina.
 Minha pátria é a mão do mendigo na manhã radiosa.
 São os estaleiros apodrecidos
 e os cemitérios marinhos onde os meus ancestrais tuberculosos
 [e impaludados não param de
 [tossir e tremer nas noites frias
 e o cheiro de açúcar nos armazéns portuários
 e as tainhas que se debatem nas redes dos pescadores
 e as résteas de cebola enrodilhadas na treva
 e a chuva que cai sobre os currais de peixe.
 A língua de que me utilizo não é e nunca foi a minha pátria.
 Nenhuma língua enganosa é a pátria.
 Ela serve apenas para que eu celebre a minha grande e pobre pátria
 [muda,
 minha pátria disentérica e desdentada, sem gramática e sem dicionário,
 minha pátria sem língua e sem palavras.

*          *          *

JUSTIFICAÇÃO DO POETA
Pai, meus pensamentos não cabem na tua sala com piano tranquilo
[a um lado e escuras cadeiras vazias perto da janela
meus inquietos pensamentos não cabem na saleta com flores
[morrendo nos jarros e paisagens sorrindo nas molduras
deixa que eles atinjam além das cortinas azuis e caminhem para
[muito além das janelas abertas
deixa que eles se misturem com o calmo luar
não te importes se os outros se espantam com teu filho de olhos
[vivos e cabelos sempre desalinhados
não te importes se recito poemas quando a noite cai
o tempo não existe na alma do poeta
tudo é universal e abrange todos os tempos
os poetas, meu pai, são os corações do mundo
são as mãos de Deus escrevendo os poemas do mundo inseguro
não importa, pai, que digam que sou louco
que choro debruçado nas pontes e me comovo nos teatros
que pergunto pela obscura Adriana quando a madrugada desce
em silêncio
em silêncio
os poetas são os pianos do mundo
só eles permanecerão inalteráveis diante das musas e de Deus
só eles terão a noção da agonia do mundo
ontem um menino espanhol foi despedaçado por uma bomba
amanhã se encontrarão poemas no bolso do suicida sonhador
enquanto isso os guindastes trabalham incansavelmente dia e noite
e os operários fatigam os braços e as pernas
nenhuma oscilação haverá na Poesia
ela ficará em equilíbrio porque os ritmos a amparame Adriana não se prostitui.
Sou um comício. Sou uma revolução.
 
*          *          *

A NEVE E O AMOR

Neste dia de calor ardente, estou esperando a neve.
 Sempre estive à sua espera.
 Quando menino, li Recordações da Casa dos Mortos
 e vi a neve caindo na estepe siberiana
 e no casaco roto de Fédor Dostoievski.
 Amo a neve porque ela não separa o dia da noite
 nem afasta o céu das aflições da terra.
 Une o que está separado:
 os passos dos homens condenados ao gelo escurecido
 e os suspiros de amor que se perdem no ar.
 É necessário ter um ouvido muito afiado
 para ouvir a música da neve caindo, algo quase silencioso
 como o roçar da asa de um anjo, caso os anjos existissem,
 ou o estertor de um pássaro.
 Não se deve esperar a neve como se espera o amor.
 São coisas diferentes. Basta abrirmos os olhos para ver a neve
 cair no campo desolado. E ela cai em nós, a neve branca e fria
 que não queima como o fogo do amor.
 Para ver o amor os nossos olhos não bastam,
 nem os ouvidos, nem a boca, nem mesmo os nossos corações
 que batem na escuridão com o mesmo rumor
 da neve caindo nas estepes
 e nos telhados das cabanas escuras
 e no casaco roto de Fédor Dostoievski.
 Para ver o amor, nada basta. E tanto o frio do inverno como o calor escaldante
 o afastam de nós, de nossos braços abertos
 e de nossos corações atormentados.
 Fiel à minha infância, prefiro ver a neve
 que une o céu e a terra, a noite e o dia,
 a ser a presa indefesa do amor,
 o amor que não é branco nem puro nem frio como a neve.

*          *          *

TEXTO, ESCOLHA E SELECÇÃO DE POEMAS  POR FRANCISCO JAVIER CARMONA CAMARERO
PARA A TERTÚLIA GALLOS QUIEBRAN ALBORES
MÉRIDA, 16 DE MARÇO DE 2013
Última obra de Betriz

Última obra de Betriz

Última novela de Beatriz Osés.

Concebida para un público infantil y juvenil, también apta para adultos. 

La presentación promete. Una autora que conoce perfectamente el público al que se dirige, acompañada del resto del elenco que ha hecho posible este libro. Ana Jiménez (de Acetre), Javier   de Lara y Pedro J. Hoyas darán el color musical que merece la presentación. 

http://www.beatrizoses.com

http://beatrizosesgarcia.blogspot.com.es

Presentación1

 

En la tertulia de Gallos Quiebran Albores realizamos una magnífica tertulia a propuesta de Jesús Mendo, sobre la figura de Agustín García Calvo. He aquí el enlace del comentario que preparé para el blog de la Tertulia: http://gallosquiebranalbores.blogspot.com.es/2012/11/el-pasado-sabado-18-de-noviembrejesus.html

Increíble figura, cuya magnitud de su obra hace imposible conocerla en toda su profundidad. Un autor, una persona irrepetible.

el invitado de martin j. frank

El Invitado, de Martin J. Frank

El invitado, de Martin J. Frank. Se presenta este viernes 30 de noviembre a las 20’00 horas en el Centro Cultural Alcazaba. Promete ser una gran novela.  http://www.edicionesatlantis.com/agenda/

Podéis ver el tráiler aquí.

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