blog trilingüe

EXPOSICIÓN SOBRE EL SURREALISMO EN VICENTE ALEIXANDRE Y RAFAEL ALBERTI PARA LA TERTULIA “GALLOS QUIEBRAN ALBORES” DE MÉRIDA. TEXTO COMPLETO.

0. CONSIDERACIONES PREVIAS

Este texto no trata de un trabajo objetivo acerca del surrealismo ni tan siquiera sobre los azares vitales y literarios de Vicente Aleixandre y Rafael Alberti. Aquí no hay certezas, ni datos, ni fechas, ni lecciones magistrales… todo eso podéis encontrarlos en las ediciones críticas, biografías y wikipedias. Aquí solo hay opiniones subjetivas, y ninguna certeza. Se trata de un escaparate sobre un tipo de poesía que despierta tantas fobias como filias, pero que, en ningún caso, ha dejado indiferente a lector alguno.

El título puede chocar. Tanto como choca el surrealismo a todo aquel que se acerca. ¿Quién no ha experimentado una extraña fascinación ante un texto surrealista, pero que luego se ha transformado en miedo al acercarse a la fiera? ¿Cuántos dicen aquello de “me encanta Alberti, pero no entiendo su parte surrealista” (donde pone Alberti, podríamos poner Lorca, Salinas, Neruda, Miguel Hernández, entre muchos otros). Por tanto, quiero que nos enfrentemos sin miedo, con fascinación pero con la debida prudencia al surrealismo de la mano de estos dos poetas.

He escogido a estos dos autores por dos razones bien distintas. En primer lugar, porque son dos autores que conozco con suficiencia para poder llevar a cabo este trabajo. A lo largo del siglo XX, distintos autores de la llamada Generación del 27, otros no admitidos o conocidos en esta nómina pero coetáneos y otros posteriores probaron esta experiencia surrealista, tales como los arriba mencionados. En segundo lugar, porque son dos autores cuya experiencia surrealista se ha manifestado de dos maneras distintas entre sí y con distinta distribución a lo largo de su tiempo literario y con diferente salida y éxito tras dicha experiencia.

Sí debemos partir de la única certeza que tenemos y es el Manifiesto Surrealista de André Breton quien bautizó a este movimiento como surrealisme , es decir super-realismo y definió así el nuevo movimiento:

Surrealismo: “sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.”

Filosofía: “El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida.

Breton abomina de la razón y basa toda la teoría en los sueños y por ello la creación literaria debe conllevar la escritura automática. Surgió, por tanto, como un movimiento poético, en el que pintura y escultura se conciben como consecuencias plásticas de la poesía (lo cual me lleva a recordar a Luis Álvarez Lencero). Sin embargo, -y aquí ya vuelvo a mi tono subjetivo- este manifiesto se refleja de forma distinta en las Artes Plásticas y en la poesía. Además -como veremos más adelante- no siempre la escritura automática formará parte de la poesía surrealista, de hecho, el propio Vicente Aleixandre matiza que, pese a considerarse un poeta surrealista,su poesía no era, en modo alguno, producto directo de la escritura automática.

El surrealismo, en su conjunto, pretende pues mostrar ese lado al cual el realismo es incapaz de llegar: bien sea mediante los sueños y la metáfora, por medio de la palabra, bien sea por los sueños en las artes plásticas (pintura, escultura, incluso arquitectura) mostrando aquella parte que la lógica visual no permite (por ejemplo, cuando Picasso nos muestra los dos ojos del caballo, uno de ellos en el lugar que la perspectiva no permitiría).

El argumento para los críticos contra el surrealismo es claro: “me gusta la poesía que me diga algo directamente”. En mi opinión para eso no hace falta la poesía. O también aquello de “no me gusta la poesía que tengo que traducir”. Nadie dice que tengas que traducir la poesía sino disfrutarla y hacerla tuya, teniendo una actitud poética ante la vida. La poesía sugiere y debe buscar la complicidad con el lector, implicarlo, bien en un poema social, bien en un poema abierto como pueden ser los poemas surrealistas, bien en un poema amoroso que evoque un momento vivido por cualquier ser humano,… y así hasta agotar los temas y modos de la poesía. Un amigo mío decía que “hay quienes enturbian deliberadamente el agua para que parezca que hay peces, para que parezca que hay poesía” y tenía toda la razón; no toda la poesía pretendidamente surrealista o disfrazada de surrealismo es buena, ni siquiera es poesía. Muchos embusteros se han venido disfrazando de vanguardistas, han enturbiado el agua para justificar su “¿arte?”, copan bibliotecas y especialmente escaparates, sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado y el actual, pero premios literarios aparte, la Diosa Poesía es implacable con ellos y en justicia, quedarán al desnudo.

Pero no lo olvidemos, si tomamos en cuenta el manifiesto de André Bretón, podemos afirmar que hubo surrealismo en Góngora, en el Bosco, en Atapuerca, en Giuseppe Arcimboldo. Hubo surrealismo en el Quijote, en Goya, en Debussy, en Julio Verne, en el jazz, en los mitos griegos …ha habido tanto surrealismo a lo largo de la Historia que al final nos damos cuenta de que el verdadero animal feroz no es el surrealismo sino la etiqueta, el nombre.

Veamos pues, cómo se fraguó el surrealismo en Aleixandre y en Alberti.

1. ALEIXANDRE Y ALBERTI EN EL INFIERNO SURREALISTA

Como ya he comentado la trayectoria surrealista de ambos fue distinta.

En el caso de Aleixandre creo que el realismo es la excepción; apenas en el iniciático Ámbito, y a mitad de su vida poética, en el entrañable Historia del corazón y en Retratos con nombre, cuyo título lo hace intuir, se despoja Aleixandre de su ropaje surrealista. El resto, si no son libros completos, sí al menos incluyen evidentes matices de surrealismo (unos diez poemarios), eso sí, con distintas etapas y niveles a la hora de plasmar ese surrealismo.

En el caso de Alberti, el surrealismo queda limitado a dos libros completos, Sobre los ángeles (1927-28) y Sermones y moradas (1929-1930) y, si acaso, a algún ramalazo suelto en A la pintura (por primera vez en 1948)

VICENTE ALEIXANDRE. PASIÓN DE LA TIERRA (1928-1935-1946)

Paradójicamente Aleixandre comienza en la cumbre de su surrealismo. Pasión de la tierra es el más surrealista de todos sus libros surrealistas. En plena vorágine de vanguardias, en la que todos andaban buscando bajo qué –ismo agruparse pero a la vez sin querer despojarse de la lírica tradicional y la fiebre gongorista, a modo de experimento Aleixandre escribió un libro de poemas en prosa acercándose a la escritura automática, pero sin aceptar dicho dogma surrealista. Un ejemplo de este libro es El mar no es una hoja de papel.

Déchirante infortune!

ARTHUR RIMBAUD

EL MAR NO ES UNA HOJA DE PAPEL

Lo que yo siento no es el mar. Lo que yo siento no es esta lanza sin sangre que escribe sobre la arena. Humedeciendo los labios, en los ojos las letras azules duran más rato. Las mareas escuchan, saben que su reinado es un beso y esperan vencer tu castidad sin luna a fuerza de terciopelos. Una caracola, una luminaria marina, un alma oculta danzaría sin acompañamiento. No te duermas sobre el cristal, que las arpas te bajarán al abismo. Los ojos de los peces son sordos y golpean opacamente. Una afirmación azul, una afirmación encarnada, otra morada y el casco del mundo desiste de su conciencia. Si yo me acostara sobre el mar, en mi frente responderían todos los corales. Para un fondo insondable, una mano es un alivio blanquísimo. Esas bocas redondas buscan anillos en que teñirse al instante. Pero bajo las aguas el verde de los ojos es luto. El cabello de las sirenas en mis tobillos me cosquillea como una fábula. Sí, esperad que me quite estos grabados antiguos. Aguardad que mi nombre escurra las indiferencias. Estoy esperando un chasquido, un roce en el talón, un humo sobre la superficie. La señal de todos los tactos. Acaricio una melodía: qué hermosísimo muslo. Basta, señores: el baño no es una cosa pública. El cielo emite su protesta como un ectoplasma. Cierra los ojos, fealdad, y laméntate de tu desgracia. Yo soy aquel que inventa las afirmaciones de espaldas, el que acusa al subsuelo de sus culpas abiertas. El que sabe que el mar se levantaría como una lápida. La sequedad de mi latrocinio es este vil abismo en que se revuelven los gusanos. Los peces perdidos no son una naturaleza muerta. El mar vertical deja ver el horizonte de piedra. asómate y te convencerás de todo tu horror. Apoya en tus manos tus ojos y cuenta tus pensamientos con los dedos. Si quieres saber el destino del hombre, olvídate que el acero no es un elemento simple.

EL MAR NO ES UNA HOJA DE PAPEL from F Aguirre on Vimeo.

(De Pasión de la Tierra, 1928-1929) 

VICENTE ALEIXANDRE. HACIA LO ÍNTIMO. ESPADAS COMO LABIOS, LA DESTRUCCIÓN Y EL AMOR, SOMBRA DEL PARAÍSO, MUNDO A SOLAS (1932-1952)

El surrealismo para Vicente Aleixandre no es ya un juego, ni un experimento de vanguardia. Es una expresión poética, creativa y, aunque parezca una contradicción con el origen del surrealismo, un acto racional. A todo esto le suma un intimismo que quizá le faltaba con anterioridad.

En mi opinión, es en Espadas como labios, en La destrucción o el amor y en Sombra del paraíso, especialmente en este último, donde alcanza la mayor calidad y donde el lector encontrará mayor comunicación. En estos poemas, el lector podrá hacer suyo con más facilidad el estilo poético de Aleixandre.

Se trata de tres títulos que se presentan en forma bimembre con dos términos en apariencia radical: el primero negativo, “espadas, destrucción, sombra” y el segundo positivo: “labios, amor, paraíso”, y planteados como un símil en términos de igualdad (“espadas = labios, destrucción = amor, paraíso = sombra”) . Podemos leer Mi voz, de Espadas como labios , pero no me resisto a invitaros a leer dos poemas de La destrucción o el amor.

MI VOZ

He nacido una noche de verano
entre dos pausas. Háblame: te escucho
He nacido. Si vieras qué agonía
representa la luna sin esfuerzo.
He nacido. Tu nombre era la dicha.
Bajo un fulgor una esperanza, un ave.
Llegar, llegar. El mar era un latido,
el hueco de una mano, una medalla tibia.
Entonces son posibles ya las luces, las caricias, la piel, el horizonte,
ese decir palabras sin sentido
que ruedan como oídos, caracoles,
como un lóbulo abierto que amanece
(escucha, escucha) entre la luz pisada.

(de Espadas como labios, 1932)

SE QUERÍAN

Se querían.

Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

(de La destrucción o el amor, 1932-1933)

UNIDAD EN ELLA

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.

Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima,
con esa indescifrable llamada de tus dientes.

Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.

Deja, deja que mire, teñido del amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.

Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.

Este beso en tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo
como el brillo de un ala, es todavía unas manos,
un repasar de tu crujiente pelo, un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.

(De La destrucción o el amor, 1932-1933)

En concreto, Sombra del paraíso de 1944, en plena posguerra española y mundial. Es posiblemente el libro más estudiado y alabado de Aleixandre. En él, el poeta ante su destierro interior, reacciona ante el medio que le rodea , pero trasladándolo a una historia de amor. Mundo a solas se plantea como una continuación del mensaje de Sombra del paraíso. Leamos de este último libro, Desterrado de tu cuerpo, donde el poeta plantea una separación de la amada a la vez que de la tierra.

DESTERRADO DE TU CUERPO

Ligera, graciosamente leve, aún me sonríes. ¿Besas?

De ti despierto, amada, de tus brazos me alzo

y veo como un río que en soledad se canta.

Hermoso cuerpo extenso, ¿me he mirado sólo en tus ondas,

o ha sido sangre mía la que en tus ondas llevas?

Pero de ti me alzo. De ti surto. ¿Era un nudo

de amor? ¿Era un silencio poseso? No lo sabremos nunca.

Mutilación me llamo. No tengo nombre; sólo

memoria soy quebrada de ti misma. Oh mi patria,

oh cuerpo de donde vivo desterrado,

oh tierra mía,

reclámame.

Súmame yo en tu seno feraz. Completo viva,

con un nombre, una sangre, que nuestra unión se llame.

(de Sombra del Paraíso, 1944)

EL SURREALISMO DE MADUREZ Y LA POESÍA DEL CONOCIMIENTO. POEMAS DE LA CONSUMACIÓN Y DIÁLOGOS DEL CONOCIMIENTO (1968-1974)

Tras un paréntesis de cuatro poemarios en los que Aleixandre se fija en el realismo (Nacimiento último, Historia del corazón, En un vasto dominio y Retratos con nombre), Aleixandre ultima su producción con dos obras de madurez. Vuelve el tono surrealista, es una vuelta al irracionalismo juvenil, pero a diferencia de la etapa anterior, se trata de un poeta reflexivo, maduro y sereno, especialmente en el último. Aquí, mediante la fórmula del diálogo, y un tono siempre metafórico y siempre poético, los personajes van meditando y reflexionando sobre actitudes humanas en una línea metafísica y en pleno inicio de la poesía del conocimiento. Son dos libros que aparentemente son menos exigentes a la hora de leer que los primeros, pero la profundidad es mucho mayor que en los iniciales. Para acabar con Vicente Aleixandre, veamos un ejemplo de cada uno.

EL OLVIDO

No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.

Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.

Con dignidad murió. Su sombra cruza.

(de Poemas de la Consumación, 1969)

EL DANDY

Si miro no es despacio. Antaño aquel monóculo
era casi cristal: detrás el mundo.
Lo mismo que los peces
tras el muro de vidrio pasan, callan,
así tras el breve cristal el mudo mundo
quedaba inoíble. Oh, qué fino descanso.
Hoy es difícil ignorar el ruido.
Como carro muy viejo –viejos, jóvenes–
pasa desvencijado, sin saberlo, y aún sigue.
Hoy se hereda el estrépito. Y no hay monóculo que silencie el mundo.
Pero algo vale: la sonrisa o la flor. El tenue pétalo
que desplaza al grosero consistir de la vida.
Oler es ya vivir. Y basta. No hay que insistir. Y callo.


EL VIEJO

Aquí descanso. La noche inmensa ha caído
sobre mis pasos. Qué soledad horrible. Sólo un humo
era el aire. Con mis ojos cansados nada veo.
Nada escucho
con mis oídos. Si el mundo fue, idea es ya
y en ella, solo, aliento.
Qué grandeza terrible así pensado
el mundo, como esta idea muerta en que giramos.


JOVEN POETA SEGUNDO

El día amanece. ¡Cuánto anduve, y creo!
Creer, vivir. El sol cruje hoy visible.
Ah, mis sentidos. Corresponden ciertos
con tu verdad, mucho besado y vívido.
Sobre esta porción vivo. Aquí tentable,
esta porción del mundo me aposenta.
Y yo la toco. Y su certeza avanza.
En mi limitación me siento libre.

(Tres fragmentos de Diálogos del conocimiento, 1974)

RAFAEL ALBERTI EN EL INFIERNO DE EL BOSCO (1927-1930- …¿1945?)

Acaso habrá sido Rafael Alberti el poeta que mejor ha sabido conjugar la claridad del mensaje y el lirismo con lo poético. Cierto es que su amplísima producción da pie a filias y a fobias estéticas. Sin embargo, pese a su literalidad poética, también se dejó seducir por el lobo del surrealismo y se subió a la ola que recorría Europa. Apenas dos libros (…y poco más): el famosísimo Sobre los ángeles (1927-28) y el no tan conocido Sermones y moradas (1929-30); el poco más considero que sería Sobre la pintura (1945-…).

El periodo surrealista de Alberti arranca como una crisis personal cuyo único escape está en la ruptura con lo anteriormente hecho, con Marinero en tierra, con La Amante, con El alba del alhelí. Y se apega a la vanguardia en busca de esos ángeles que le saquen de las dudas. En su diario escribe:

«Coincidiendo con el arrastrarme los ojos por los barrizales, los terrenos levantados, los paisajes de otoño de sumergidas hojas en los charcos, las humaredas de las neblinas, mi salud se resquebrajaba, y los insomnios y pesadillas me llevaban a amanecer a veces derribado en el suelo de la alcoba. De la mano de Maruja [Mallo] recorrí tantas veces aquellas galerías subterráneas, aquellas realidades antes no vistas que ella, de manera genial, comenzó a revelar en sus lienzos. “Los ángeles muertos”, ese poema de mi libro, podría ser una transcripción de algún cuadro suyo».

(La arboleda perdida. Libros III y IV de memorias, Barcelona, Seix Barral, 1987, p. 29).

La influencia de la pintura (su primera vocación fue la pintura) y sobre todo de Maruja Mallo con quien visitaba el Museo del Prado a su llegada a Madrid, y cuyas pinturas sirven de base para los poemas de estos dos libros y además con quien mantiene una relación amorosa. Tras conocer a Mª Teresa León, Alberti abandona toda influencia de Mallo hasta el punto de negarla… hasta 1985, cuando en La arboleda perdida reconoce la influencia de su colaboración, muy poco antes de morir ella.

La diferencia de Alberti con Aleixandre, es que el surrealismo en Alberti surgió como una crisis mientras que en Aleixandre surgió como un experimento deliberado, como una opción.

En este periodo, Alberti utiliza imágenes religiosas o seudo-religiosas que prácticamente no volverá a utilizar en su carrera. El ángel es un ser entre la niebla, al que apenas se entrevé. En los dos poemas que tenemos de Sobre los ángeles apreciamos una suerte de profecía, recordando el Apocalipsis bíblico.

EL ÁNGEL BUENO 3

Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.

No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.

No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.

El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.

Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.

Para, sin lastimarme,
cavar una ribera de luz, dulce en mi pecho,
y hacerme el alma navegable.

EL ÁNGEL DE ARENA


Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban,
temerosos de lazos y palabras duras.
Dos niños de la noche, terribles, expulsados del cielo,
cuya infancia era un robo de barcos y un crimen de soles y de lunas.
Duérmete. Ciérralos.

Vi que el mar verdadero era un muchacho que saltaba desnudo,
invitándome a un plato de estrellas y a un reposo de algas.
¡Sí, sí! Ya mi vida iba a ser, ya lo era, litoral desprendido.
Pero tú, despertando, me hundiste en tus ojos.

Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban,
temerosos de lazos y palabras duras.
Dos niños de la noche, terribles, expulsados del cielo,
cuya infancia era un robo de barcos y un crimen de soles y de lunas.

Duérmete. Ciérralos.

Vi que el mar verdadero era un muchacho que saltaba desnudo,
invitándome a un plato de estrellas y a un reposo de algas.
¡Sí, sí! Ya mi vida iba a ser, ya lo era, litoral desprendido.
Pero tú, despertando, me hundiste en tus ojos.

En Sermones y moradas apreciamos un poeta más desgarrado ante la niebla que se torna oscura. Si en Sobre los ángeles trata de mantener el tono lírico mediante la rima y la métrica ocasional, en este caso, el verso libre se descabalga. Eso sí, de nuevo se aprecia en el título el tono seudo-religioso, aunque también como vemos en la “Elegía a Garcilaso” es incapaz de olvidar la base de su filosofía poética, el clasicismo de fondo, aunque no de forma.

ELEGÍA A GARCILASO (LUNA, 1501-1536)

… antes de tiempo y casi en flor cortada.

G.DE LA V.

Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste se pasó toda una noche velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho que duerme los espejos de [los castillos
a esa hora en que los nardos más secos se acuerdan de su vida al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrollarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos inventaron el sueño y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armadura vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas que duran mucho más tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su ruta.
En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría.

Y en el poema “Se han ido” apreciamos un existencialismo total, un verso que no basta para expresar y una fugacidad de la vida digno de un bodegón, una naturaleza muerta del siglo XVI. Merece la pena detenerse en el poema.

SE HAN IDO

Son las hojas,

las hojas derrotadas por un abuso de querer ser eternas,
de no querer pensar durante un espacio de seis lunas
en lo que es un desierto,
de no querer saber lo que es la insistencia de una gota
de agua sobre un cráneo desnudo clavado a la intemperie.
Pueden sobrevenirnos otras desgracias.
¿A cuántos estamos hoy?
Se barren y amontonan como los huesos
que no adquirieron en la vida la propiedad de una tumba.
Yo sé que te lastimo,
que ya no hay ámbitos para huir,
que la sangre de mis venas ha sufrido un arrebato de humo.
Tú tenías los ojos amarillos y ahora ya no puedes
comprender claramente lo que son las cenizas.
No estamos.
Éramos esto o aquello.

(del libro Sermones y moradas, 1930)

Este libro apenas ha merecido atención por parte de la crítica, de hecho es raro encontrarlo editado fuera de antologías, quizá porque a partir de aquí su poética fue por otros derroteros y el sello de Alberti fue otro, aunque aún pueden apreciarse matices surrealistas.

HACE FALTA ESTAR CIEGO

Hace falta estar ciego,

tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la Tierra.
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.

(del libro, De un momento a otro, 1937)

A la par de la separación de Maruja Mallo, desaparece su discurso surrealista. Apenas mantiene la poesía de vanguardia en libros como Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos y en poemas concretos de su libro A la pintura poemas a El Bosco, a Dalí, a Picasso o a Miró. Paradójicamente, sería fácil inmiscuirse en un vanguardismo con los tres últimos, pero El Bosco captó a Alberti desde el primer día que lo vio en el Museo del Prado. Para Alberti, El Bosco es puro surrealismo, pero la manera de plantarlo en el poema es mediante la poesía de vanguardia. Lo de estos dos libros mencionados no es surrealismo, es poesía de vanguardia, casi dadaísmo, pese a la confusión que a veces provocan ambos estilos.

2. CONCLUSIÓN

No es fácil ni necesario que a todos guste todo. Pero apreciar la contribución del surrealismo a la variedad poética, en un siglo XX en el que los movimientos artísticos se sucedían casi día a día, es algo necesario. La poesía posterior, la del 50, la poesía del silencio, la poesía de la experiencia, los novísimos, incluso la poesía social tienen matices de surrealismo, imágenes que podrían haber formado parte de un poema surrealista.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

[…]

(de La poesía es un arma cargada de futuro, Gabriel Celaya)

Todos soñamos y ensoñamos. Algunos lo escriben, lo pintan, lo cincelan, lo recuerdan. Los menos, lo olvidan… acaso por miedo a verse en el infierno… o en el paraíso.

Fco. Javier Carmona Camarero

para “Gallos Quiebran Albores”, Mérida, 1 de febrero de 2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: